GRACIE G. K. FLOY


@chaosviper_sp


FICHA

Apartado para la ficha técnica del personaje.


Historia

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datos

Datos coloridos e importantes, relacionados al personaje.

FICHA DEL PERSONAJE


  • Nombre completo: Gracie Greta Karoline Floy.

  • Edad: 24 años.

  • Progenitores: Eris + Alexander Floy.

  • Lugar de origen (y de residencia): Alemania, Schwarzwald.

  • Ocupación fuera del campamento: Bailarina.

  • Faceclaim: Madelaine Petsch.

DESCRIPCIÓN FÍSICA:
Tiene una bonita cabellera larga y pelirroja, de tonalidad más anaranjada en el verano, ojos de color verdoso brillante, lo cual resalta bastante ante la palidez de su piel, que, además, se encuentra en ciertas zonas cubierta de lunares y pecas. Por partes de la espalda y en las piernas tiene varias cicatrices de tamaño pequeño, notorias desde la cercanía, como recuerdos de varias misiones.


HABILIDADES


ESPECIAL:

Manipulación de la realidad ——— chaotischer Illusionist

A medida que la discordia mueve las mentes de las personas, los hijos de Eris pueden intentar obligar a otros a hacer su voluntad, sin poder evitar causar leves daños en la mente contraria al traer energías negativas alrededor de sus pensamientos. El caso es que para Gracie funciona en base a ilusiones, y podría nombrárselo como un "charmspeak caotico". Cuando dicha habilidad actúa, según su intensidad, se extiende alrededor suyo un aura dorada mientras entre sus manos comienza a escurrir la energía y van tornándose de la misma tonalidad sus orbes. (en caso de aparecer tonos escarlata, es mala señal)
Puede hacerlo con su voz o invocando el caos con palabras en griegos enseñadas por su madre, pero la manera más efectiva es cuando la mirada de la pelirroja conecta con su objetivo. Instantáneamente hace rebrotar hechos/recuerdos que incomoden, enojen o atemoricen al individuo, llegando a generar ilusiones en los alrededores para hundir en un cierto escenario a la víctima. La finalidad de ello puede ser manipularlo entorno a una situación, debilitarlo, distraerlo o simplemente generar problemas.
La desventaja principal es que, cuanta más resistencia pone el oponente o más pesadas sean las memorias a las que recurre, más energías logran drenarle y mayor daño le causan a la semidiosa, pudiendo invadir su propia mente con imágenes perturbadoras.


COMUNES:

  1. Presión involuntaria: cuando el hijo de Eris pierde los estribos, todo el entorno sufre las consecuencias, entrando así en un estado de entropía más completa.

  2. Creación de conflictos: el mayor poder de sus hijos está en la habilidad para crear y manipular los conflictos a su favor, no es tanto así un poder, pues es algo que se encuentra en su naturaleza. Ellos con tan solo pocas palabras pueden hacer nacer el caos en un lugar.

  3. Objetos caóticos: con ayuda de un toque o mirada, el semidiós puede convertir cualquier cosa en un objeto de deseo para varias personas, causando discusiones, peleas y duelos donde quiera que esté.

  4. Siseo de serpiente: existe una rara relación entre la sangre caótica y las serpientes, a tal punto que un hijo de Eris para ser capaz de comunicarse con las mismas y, con mucha práctica, hacerlas cooperar a su favor.

  5. Habilidad de látigo: tienen gran facilidad para manejar el armamento de látigo, siendo casi innatamente hábiles con esta arma, y logrando realizar maniobras increíbles e inusuales con esta.


ARMAS:

Trío de Dagas ——— Verräterische Schwestern

En su poder tiene tres dagas las cuales fueron regalos de su madre. Dos son gemelas (Agrapina y Livila) y tienen la capacidad de volverse aretes que, generalmente, la semidiosa no se quita. La distinta (Drusila) contrario a ser la menos ofensiva, es la más peligrosa, no porta con la misma por precaución pero tiene la capacidad de tomar la forma de un collar.

Agripina : doble filo, hecha de Hierro Estigio.

Livila : doble filo, hecha de Bronce Celestial.

Drusila : doble filo, hecha de Oro Imperial, de menor tamaño que las dagas gemelas.

CALÍGULA Y SUS HERMANAS: el mito detrás de las armas.

Calígula fue el tercer emperador romano, perteneciente a la dinastía Julio-Claudia. era muy unido a sus hermanas, Agripina, Drusila y Livila . Las niñas habían compartido la misma infancia turbulenta de su hermano, que en su época de ser el emperador y dueño del mundo las colmó de todos los privilegios que a la emperatriz Livia, su mujer, le había costado conseguir toda una vida. Esta relación tan cercana ha dado mucho que hablar pues muchos no dudaron en afirmar que mantuvo relaciones incestuosas con las tres, e inclusive que el varón las prostituía para su propio beneficio. Pero, todo eran vagos rumores (aunque de los griegos y romanos nada debe sorprendernos).

Lo que sí es cierto es la predilección que Calígula sentía por Drusila, desarrollándose cada día mas y mas, a la que incluso nombró su heredera universal durante su grave enfermedad. Esto provocó el resentimiento de las otras dos, especialmente de la ambiciosa Agripina. Ésta, cuando dio a luz a su hijo, ante la falta de descendencia de su hermano le sugirió que le pusiera él mismo nombre, con la esperanza que lo adoptara. Calígula se mofó respondiéndole que le pusiera Claudio en honor a su tío al que todos despreciaban. Igualmente Agripina tuvo que soportar a la muerte de su marido Domicio Ahenobarbo que su hermano se apoderará de la mayoría de los bienes que tenía que heredar su hijo, denotando la perdida de todo el cariño que anteriormente le tenía.

Cuando Drusila. en su plena juventud, murió inesperadamente en circunstancias sospechosas, la relación de Calígula con Agripina y Livila se deterioró por completo, hasta tal punto que fueron acusadas de formar parte de una conspiración. Rumores y cuentos, algo que nadie puede confirmar pero, por las dudas, decidieron creer. Ambas fueron exiliadas y deportadas a una isla, quedando lejos de sus tierras y de su querido hermano.

Además de haberse entrenado en el campamento sobre el uso de las dagas, en la época post-guerra se concentró en mejorar en el área de la arquería. Tiene un arco común, pero lo suficientemente resistente para llevarlo de misión, en su poder.

HISTORIA DEL PERSONAJE



ORIGENES:

Alexander Floy, ese era el nombre que se podía oír entre los barrios de cada ciudad de Alemania, un joven que desbordaba en confianza y dinero. Millones de personas aclamaban su presencia en las fiestas y cenas empresariales, millones buscaban invertir en sus negocios, millones de mujeres querían estar a su lado por su belleza o por su dinero. Sin embargo, desde hacía tiempo el hombre solo tenía ojos para una muchacha: cabellera rubia, curvas marcadas, sonrisa pícara. Era la mejor versión de una obra de arte.

La había conocido meses antes de comprar una compañía de fragancias, en una pequeña fiesta formal donde se festejaba el cierre del trato. La recordaba a la perfección, llevaba un vestido dorado, aquel labial carmesí que le llevaba directo a perderse en sus labios, y una mirada desafiante. En la segunda ocasión en la que el señor Floy pudo divisar a la mujer, intentó seducirle, como muchas veces ya lo había hecho con diferentes mujeres, pero ninguna de sus tácticas pareció no funcionar. Esto no le decepcionó, al contrario, mientras más difícil era alcanzar la cima el premio seria aún mejor. O al menos eso pensaba.
Con el pasar de las semanas, una extraña relación que buscaba verse como algo meramente laboral comenzó a fomentarse, ahora, ambos jugaban con el fuego de la pasión; la mujer se había mudado a Alemania en nombre de una supuesta campaña de marketing que su empresa debía fomentar allí, pero se sentía que el fin de su estadía era conquistar al pelirrojo, puesto había visto un divertido pasatiempo en aquel hombre, además de las bonitas vistas de aquel país. Y él se la pasaba a sus alrededores con el mismo fin, merodeaba como un tiburón lo haría con su presa, sin saber que él acabaría siendo la presa. Una apuesta no pactada se formó entre ambos: quien caía primero en los brazos del otro, perdía. No se sabía que ganaba, ni que perdía, solo era picardía y diversión.

Una noche de invierno Alexander decidió invitarla a cenar a su propia casa, pero en dicha ocasión se prometió no intentar nada y solo conversar con Éride, la mujer con la cual tenía ya un trato especial. A pesar de los meses de relación “amistosa” que llevaban, nunca se le ocurrió tener una charla formal, no conocía exactamente sus gustos, no sabía demasiado de ella, era únicamente misterio y pasión lo que lo recorría entorno a la rubia. Entre bromas y copas de vino, aquella apuesta de conquista falló estrepitosamente, ya que acabaron juntos en la cama, cediendo a los encantos del otro a la par. Y no fue una vez, o dos, fueron meses y meses en los que uno dormía en la cama del otro, uno pasaba por el otro para ir a cenar, uno buscaba al otro para simplemente despejar sus días. Cuando despertaban juntos la oía maldecir, y eso causaba algunas carcajadas en el pelirrojo. Y noche tras noche, ambos se dejaban ganar, ambos perdían.

No tardó en ocurrir “la mayor desgracia para un empresario joven”, titulada así por los diarios y revistas de chimentos, los cuales usaban aquel termino para referirse a un embarazo. En cuanto la mujer confesó la posibilidad de estar embarazada, el varón cayó en una pequeña crisis nerviosa, más por el estado de la mujer y por lo que conllevaba tener un hijo, sin importarle demasiado exposición. Aun así Alexander intentó por todos los medios dejar aquello como un simple rumor, tapar la historia para protegerlos, puesto que el miedo a que aquella mujer huyera y se esfumara, y consigo su hijo o hija, atacaba al pelirrojo a cada segundo. La propuesta principal fue que se quedara en su hogar, convivieran, empezaran algo mucho más formal, pero Éride, que sabía que tendría más que problemas por estar entre los mortales y ahora embrazada, de manera tajante explicó sus términos para sobrellevar el embarazo en la lejanía, prometiéndole no quitarle el privilegio de quitarle a su futuro descendente. Siempre dejaba indirectas de que ella realmente debía irse, de que un día simplemente desaparecería, y ese momento estaba llegando.

Una noche de otoño, a oscuras, la mujer se decidió por desaparecer, dejándola una simple carta: ‘ Esto no debía pasar, arruinaste el juego Floy, pero los azares del destino así lo han dictado y ya no hay vuelta atrás. Prometo que veras a tu hija, y sí, es una niña. Una pequeña molestia. No intentes buscarnos, aprovecha la soledad de la espera para aprender a ser un buen padre. ’ El hombre evitó hacer caso a las palabras escritas en aquella letra tan perfecta, acabando por no obtener resultados en su búsqueda, teniendo que confiar en lo que la mujer prometía. Una de sus pesadillas se hacían realidad, perdía algo más preciado que el dinero.

El invierno estaba en pleno auge cuando por primera vez volvieron a reencontrarse. Luego de volver de un viaje de negocios, ingresaba a su habitación para querer desplomarse en la cama, encontrándose en la misma sentada a una destellante mujer. En un silencio incomodo repleto de tensión, la rubia señalo a un lado, donde entre mantas una pequeña se retorcía y soltaba risitas.

— Querido… Espero hayas guardado una habitación, y tengas algún nombre en mente.

Hablaba entre susurros, mientras dejaba salir un destello alrededor de su cuerpo al ponerse de pie para acercarse al varón y con una sonrisa filosa entregarle a su hija. Ese mismo día le contó cada parte de la historia y la verdad, su verdad griega. Prometió, sabiendo que no siempre seria así, intentar ayudarle a proteger a la pelirroja, aclarándole que no podrían verse otra vez. Y así pasaron los años, el joven Alexander decaía en la adultez, pero mantenía su figura ante el mundo, teniendo ahora en sus brazos a una niña que poco a poco crecía.

La infancia de la menor había sido bastante buena, y normal. Logrando llegar alto en las notas, aunque con muchos llamados de atención entorno a su comportamiento, había logrado el dominio perfecto de sus institutos. Años después se decidió a estudiar en casa, privilegios de los contactos de su padre y su adinerada posición que supo aprovechar. A veces, dejaba de lado los libros para correr hacia la casa de una de sus amistades para así llegar a las clases de ballet a las cuales desde pequeña asistía; había tomado gusto por aquella danza, le parecía un excelente método de descarga y, sobre todo, algo en lo que su caótica aura solo causaba admiración y no problemas.

La parte mala de tener un padre soltero que lucía bien y tenía dinero era verlo salir con muchas mujeres. Constantemente debía recordarle a aquel hombre no-tan-maduro al cual llamaba papá que no todas amaban su ser, y cuando este no le hacía caso, la pelirroja entraba en acción. Odiaba a las mujeres de su padre, las quería lejos, y eso lograba siempre.

Su mejor ‘trabajo’ fue el ahuyentar a la nueva mujer de su padre, con tan solo doce años, con la cual ya tenía pensado casarse. Unas semanas antes de la boda se celebraba una pequeña fiesta en el honor de los novios, y Gracie, que estaba descontenta con cada cosa en aquel lugar, decidió ir al cuarto de la mujer para darle unos cambios al vestido. En menos de una hora acabó de pintar el vestido de bodas con diversos colores, en un acto que, a ojos ajenos, era meramente algo inocente e infantil. Cuando la mujer volvió a la casa, ingresando a la habitación para poder cambiar sus ropajes y salir a festejar, soltó un grito alejando instantáneamente a la niña del vestido bruscamente.

La reacción no fue sorpresiva, especialmente cuando retornó su mirada a la menor soltando demasiados insultos en tan poco tiempo, oyendo con atención que una de las primeras cosas que haría en cuanto contratasen el matrimonio con Alexander sería enviarla a un internado en otro continente. La menor ni se inmuto, le sonrió y sus ojos se tornaron levemente dorados, no era la primera vez que discutían de aquella manera, pero ella se encargaría de que fuese la última. Echo a correr lejos, con falsa desesperación, la escena planteada cambiaba de acto, ya sabía qué hacer y dónde huir.

Salió fuera, hacia los jardines en los cuales se desarrollaban los festejos, buscando a su padre. Tomo aire, escondida detrás de una columna y se preparó para su mejor actuación; con los ojos llorosos, escondiendo una sonrisa malévola tras una mueca asustadiza, soltó un chillo fuerte y comenzó a llorar; varias personas que estaban en la fiesta se le acercaron, seguidos por su padre, quien dejó caer la botella de champán por el susto. Explicó, entrecortadamente, las palabras dichas por la mujer, cayendo en la textualidad de su última frase, mientras contaba que había decorado el vestido de su futura “mami”, pero que ella no quería una madre para que la alejara de allí. El hombre desfiguró su rostro ante el relato, atrapándola entre sus brazos con suavidad, incrédulo de verse en la encrucijada de aceptar todo lo que, desde que conocía a la mujer, la menor había afirmado pasaría. Aunque algo de culpabilidad a veces la recorriera al ver el cambió de estado de su padre, sabía que luego lo arreglaría.

A lo lejos la mujer aparecía por el patio, vestida de gala y con un falso rostro alegre, buscando encubrir el mal trago, sin entender nada de lo sucedido hasta ver a la pelirroja en brazos de su prometido, sabiendo que ya no podría mantener por más tiempo la máscara de persona agradable. Al llegar donde la niña, la menor soltó un grito, removiéndose y escondiéndose detrás de alguien, como si fuese un monstruo. Luego de ese día, se suspendió cualquier festejo, y seguido de ello, todo preparativo para la boda. La mujer, por sus propios medios, acabo por irse inclusive de las cercanías al pueblo. Tampoco es que lo amara, ambas sabían bien que ella venia por el dinero de su padre, la había oído y analizado aquellos meses. Y por ahora, Gracie quería ser la única reina de aquel palacio, y la única princesa de su padre.


CAMPAMENTO:

El saber concretamente de su condición de semidiosa tomó tiempo, a sus 14 años su padre le contó sobre su madre una noche donde la borrachera le soltó la lengua, mencionando historias muy distintas a haber fallecido en un viaje de negociosos (esa era la verdad que el hombre le comentaba desde que tenía uso de la razón). Por la mañana, tuvo a la pelirroja soltando preguntas a diestra y siniestra, y a pesar de intentar negarlo, acabó por decirle toda la verdad que conocía, intentando no sonar como un loco. Claro que no creyó ni una palabra, pensaba que estaba delirando o mintiéndole descaradamente, como si aun fuera una niña pequeña. Por dicha razón, pasaron los años, la pelirroja jamás volvió a preguntar sobre su madre.

Con los 16 recién cumplidos vagaba por las calles de su ciudad natal junto a su instructora de danza, la cual en un momento de distracción perdió de vista y acabó por llegar a la plaza de las fuentes, lugar de reunión general en el pueblo. Sentada allí, un muchacho se acercó a pedirle indicaciones; primero intentó hacerlo en alemán, aunque había errores en cada palabra, por lo que la pelirroja respondió en inglés, suponiendo que era un turista y sabiendo que la mayoría solían viajar hablando aquel idioma. El muchacho, levemente ruborizado por la vergüenza, hizo algunas preguntas de lugares y tiendas. La pelirroja no lo noto, pero el castaño frente a ella analizaba más que el aspecto divertido de la muchacha, corroboraba su contextura como si tuviera que asimilarla a algo que buscaba. Cuando la charla iba llegando a su fin, la interrumpió con velocidad pidiéndole que le ayudara con el idioma, y si era posible, hiciera de guía, inclusive prometía pagarle. Casi que acepto de inmediato, no por el hecho del dinero, sino por la adoración que tenía por su país, el idioma y aquel lugar. Semanas pasaban y parecían las vacaciones más largas que jamás había vivido, el castaño había comprendido algunas reglas del idioma, y también confirmaba sus sospechas.

Una de las tardes que tenía completamente libres se encontraban recorriendo algunos de los espacios verdes en la zona, agregando a la charla en plena puesta del sol una pregunta por parte del muchacho: ¿Conoces a tu madre?
Tardó algunos segundos en responder, porque era un hecho que nunca había hablado de otra persona a la cual llamar familia a excepción de su padre, negó con un leve movimiento de cabeza, diciéndole que su entorno decía únicamente mentiras sobre ella, y que, cansada de ser tomada como una inepta, dejó de cuestionar las historias, quedándose con la idea de que los había abandonado y que lo único que tenía de ella era un collar, el cual le enseñó al varón. El contrario soltó un muy feliz ‘Lo sabía, eres ella’, bañando así la cara de la muchacha en confusión. Segundos después, esperando una explicación para ello, tuvo que retener el aire en sus pulmones ante la impresión pues, algo había cambiado. Las palabras del chico fueron simples, ‘Si ves el cambió, eres tú’, y vaya que lo vio, tenía frente así una cabra mitad humano hablando. No pudo siquiera gritar, la sorpresa hizo que quedase paralizada. ¿Acaso había consumido algo extraño o en mal estado? El sátiro delante de sí, que se acababa de presentar, victoreaba y a la vez intentaba relajarle. Una semana tardo en procesar todo aquello y la nueva historia que le planteaba aquel ser: era hija de una Diosa, proveniente de la cultura griega, y debía irse a otro lugar para estar a salvo.

Cuando contrasto aquello con la historia sobre su supuesta madre, asimiló por completo aquella realidad. Su padre lo confirmo entregándole un regalo de quien suponía era su madre. Se trataba de un pequeño cofre con decoraciones en tonos dorados, los apliques eran diminutos y creaban pequeños destellos a la luz. Su contenido se basaba en dos dagas gemelas, una blanca y otra negra, decoradas con dos serpientes, y una carta de cortas palabras donde, además de reconocerla como su hija, le indicaba la manera de ocultarlas, tornándolas aretes al guardarlas en sus respectivas vainas y explicaba el hecho de que su collar cumplía la misma función, ocultar una tercera arma. Alexander detalló que aquello era un regalo de la Diosa, que tenía permitido dárselo únicamente el día que ella tuviese que entrar en aquel mundo nuevo; Eris lo había dejado preparado ‘para la despedida’.
A la mañana siguiente, con las ideas más claras, aceptó las directivas del sátiro y empacó sus cosas, mientras su padre decía que tomarían un vuelo acompañado de su nuevo guía. El separarse y seguir su camino, le sonaba extraño y duro, pero le dijo que mantendrían el contacto en cuanto supiera cómo. Y aunque solían discutir demasiado padre e hija terminaban siendo inseparables, remarcándose el cariño que cada uno se tenía al no soltarse hasta el último instante al pisar el aeropuerto.

En poco tiempo, aun con la cabeza cargada de dudas y preguntas, estaba pisando la entrada de un extraño lugar en un país que siquiera conocía. Ya no estaba en su terreno, no era Alemania ni su pueblo, siquiera era seguro afirmar que estaba en el mismo mundo que meses atrás consideraba “la vida real”. Analizó los sonidos y movimientos ni bien fijó la vista en el gran arco, y tiempo después cruzó el arco, recibiendo rápidamente la ayuda de algunos adolescentes que parecían estar allí disfrutando sus vidas. Y así fue como llego a su nuevo hogar, el Campamento Mestizo.


MONOROLES:

monoroles

DATOS EXTRA


  • Es habilidosa con el baile, sabe de memoria clásicos del ballet, porque siempre tuvo la capacidad de guiarse con la música. Además, estudió de pequeña en academias.

  • Cuando baila /según el contexto/ es cuando se pone algo tímida y vergonzosa, ya que la danza era un tema sensible para ella.

  • Tiene dos mascotas, las cuales son dos canes de raza golden retriever. Liebe, la más joven y la cual fue un presente de Ryan, y el mayor, llamado Neon, regalo de Hades (el cual parece ser un perro inmortal).

  • Adora el whiskey, aunque no es fánatica de las bebidas alcohólicas.

  • El mundo del té es algo que le interesa, es una de las poca actividades tranquilas que hace hoy en día.

  • De la mano de la danza, intentó ser parte del mundo de la pintura, pero lo tiene únicamente como un método de distracción ante la ansiedad y no como un trabajo o hobby.

  • Tiene el cuerpo repleto de lunares y pecas, además de algunas cicatrices ganadas en misiones y problemas del pasado.

  • En algunas ocasiones pueden notarse runas alrededor de su cuerpo, las cuales no cumple una función real puesto que se encuentran "desactivadas", siendo meramente visuales, como un tatuaje. Son producto de prestar su ayuda a los hijos e hijas de Hécate en sus prácticas entorno a la magia.

  • Tiene una alimentación parcialmente vegetariana desde hace dos años.

  • Le agrada la naturaleza, no siente aversión por los insectos u otros seres que, por regla general, la gente normalmente rechaza.

  • Tiene varias pulseras y collares los cuales suele utilizar a diario, la mayoría fueron regalos de sus amistades.

  • Le gustan las películas de la saga Friday the 13th. Además, Good Bye, Lenin!, The Notebook, Dirty Dance y The Raven también son otro par de films que le gustan ver en repetición.

  • Gracias a la hidrofobia/acuofobia tiene bastante terror al agua, no sabe nadar ni puede permanecer demasiado tiempo dentro de bañeras.

  • Respecto a la lectura, se decanta por las obras de Edgar Allan Poe y Johann Wolfgang von Goethe.